Otra forma de ver el silencio, es esa educación de pensar, y de actuar correctamente. Yo cuido mis palabras, porque dejar escapar una de ellas, sería como descuidar a una de mis hijas. Cuido tanto mis palabras que olvido expresar lo que en verdad siento y pienso.
La risa bien puede ser una palabra, un sinónimo de libertad. Soy tan libre que callo, peco, y amo. Como amo poder decir todo tan exacto, tan preciso, de tal forma que sé como herir a una persona, con esa arma letal que se llama palabra. El silencio es como la cesura: calla la verdad. ¿Entonces el silencio es mentira? No lo creo.
Aunque hay tipos de silencios, y eso es lo mágico... no saber qué hay detrás de aquel abrazo cubierto de silencio, de dulzura y delicadeza. Aquel silencio de dolor, de amor, de odio, el silencio de los soñadores.
Pero ¿cuál es el sentido que percibe el silencio? ¿El oído, el olfato, la vista, el tacto ó el gusto? yo creo que son los cinco.
El silencio, se distingue de los sonidos y ruidos. Ya que de éste nacieron. Pero el silencio también huele, huele a tranquilidad, a pasión y/o amor. Sin embargo, se ve. Lo encontramos en el aire, invisible. También lo sentimos, cuando un silencio te enchina la piel, te toca lo más profundo del corazón, y de la razón. Lo saboreamos, en cada beso, en cada abrazo. En cada uno de esos momentos especiales (y unos no tanto), saboreamos a más no poder el silencio.
Lo importante es dejar hablar la razón. Bueno... no, el corazón. Bleh, es dejar la mirada vestida de silencio.
Lo importante es dejar hablar la razón. Bueno... no, el corazón. Bleh, es dejar la mirada vestida de silencio.
