26 abr 2013

Autobiografía.





«Ella era una diosa con zapatos de tacón, con un corazón que era amante de las ruinas. Ni te imaginas cuántas noches de pasión; yo le daba rosas y ella sólo veía espinas. Niña coqueta… no había sitio en esos labios para los versos mercenarios de un poeta; en su maleta sólo había decepción. ¡Pobrecita! no es vencible, no la rinde ni el amor.» 

No hay comentarios: