—¡Te tardas las horas!— dijiste acompañado de una sonrisa.
¿Sabes? Me hubiese encantado tardarme las horas a tu lado, tomados de la mano, besándonos.
¡Como me encantaría tardarme una eternidad contigo!, de ser posible tardarme una vida entera junto a ti. Sin embargo hoy, me tardo las horas en poder sacarte un minuto de mi mente, me tardo horas en ti. A pesar de todo, el tiempo aún sigue caminando y yo estoy aquí hablándole a la nada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario